viernes, 2 de agosto de 2019

¡Doctor, mi agüita no es amarilla!

Imagina este escenario: estás en un hospital, recuperándote de un postoperatorio (tranquil@, todo ha ido bien). Como no puedes moverte, te han colocado una sonda urinaria para que puedas hacer tus cositas. Un día, después de que haya venido a visitarte hasta la madre del cordero, descubres que en tu catéter hay... ¡pis púrpura! Pero... ¿No se supone que el pipí solo es amarillo?


Tal vez esté exagerando... un poquito.

Resulta muy chocante encontrarnos con esta situación tan poco frecuente. En condiciones fisiológicas, el color de la orina es amarillo pálido, volviéndose más ambarino si hay un poquito de deshidratación. La cosa se pone interesante cuando empezamos a ver los colores del arcoíris, que puede deberse bien por la medicación, dieta o, en los peores casos, síntoma de ciertas enfermedades. Antes de ponernos alarmistas, vamos a ponernos en contexto, explicando en líneas generales cómo adquiere la orina su color tan característico.

Degradación de la hemoglobina a su paso por diferentes órganos. Fuente: http://fytab.blogspot.com
Su coloración se debe principalmente a la presencia de la urobilina, un producto final de la degradación de la hemoglobina que contienen los hematíes en su interior, tras su paso por el bazo. Los macrófagos del sistema retículo endotelial degradan la hemoglobina y la transforman en biliverdina y finalmente en bilirrubina insoluble o no conjugada. Esta viaja por la sangre unida a proteínas como la albúmina y llega al hígado, donde se modifica su estructura química y se convierte en bilirrubina conjugada o soluble, que es la que se expulsa finalmente en la bilis.



Parte de la bilirrubina es degradada por bacterias, dando lugar a estercobilina (pigmento característico de las heces). Y otra parte de la bilirrubina es captada, circula por la sangre y llega a la orina, donde se transforma en urobilina.

Volvamos al caso del catéter púrpura: lo que ha ocurrido ahí ha sido a consecuencia de una infección de las vías urinarias. Esta condición, conocida popularmente como "síndrome de la bolsa de orina púrpura", tiene mayor prevalencia en mujeres de edad avanzada con sondaje vesical y problemas de estreñimiento. Pero no os preocupéis; en cuanto se detecta la etiología, el tratamiento es sencillo, pues solamente hay que tratar la infección con antibióticos; incluso, bastaría con cambiar el catéter. Un caso clínico en relación a este síndrome aparece en la revista BMJ Case Reports en 2016, en el que se comenta el caso de una anciana de 94 años ingresada por vértigo y otras afecciones que finalmente le costaron la vida.

Fuente: Richardson-May (2016).

¿Cuál la explicación a este fenómeno? Muy simple: reacciones enzimáticas y químicas. Las bacterias del intestino degradaron el aminoácido triptófano presente en la dieta, convirtiéndolo en indol. Este compuesto llegó al hígado, se transformó en indoxil sulfato y se excretó en la orina.

Fuente: Chassin-Trubert (2014).
Si no tenemos infección bacteriana en el tracto urinario, el color de la orina depositada en el catéter no se vería alterado. En el caso de la anciana, las bacterias patógenas presentes en la orina convirtieron el indoxil sulfato, por medio de las enzimas indoxil-sulfatasa o indoxil-fosfatasa y en un ambiente alcalino y poco oxigenado (como es el de una bolsa colectora), en indirrubina e índigo, de color rojo y azul, respectivamente. Estos colorantes reaccionaron finalmente con el plástico del catéter y precipitaron en la orina, otorgándole ese color púrpura tan intenso. ¿Por qué este síndrome se observa más en personas estreñidas? Muy probablemente porque el estreñimiento provoca que el triptófano pase más tiempo en el intestino grueso y se genere mucha más cantidad de indol, lo cual haría que los niveles de indoxil sulfato en orina fuesen mayores.




Se han descrito también otros casos clínicos en los que el cambio de color de la orina se ha debido a las circunstancias de un reconocimiento médico, o por ingesta accidental, provocando que la orina de los pacientes adquiriera una tonalidad verdosa. Este fue el caso de un paciente de 85 años tras someterse a una anastomosis. Al contrario que en el caso anterior, el paciente no padecía ninguna infección urinaria ni tampoco se le reportaron problemas hepáticos. Si no presentaba otras patologías, ¿por qué orinaba verde?

Esto sucede por el azul de metileno que utilizaron los médicos para comprobar cómo se encontraba su tracto intestinal tras la operación. Este colorante fue metabolizado por las bacterias del tracto intestinal, convirtiéndose en azul de leucometileno, y excretado en la orina. En contacto con el urocromo (otro pigmento presente en la orina), se formó un compuesto que daba ese color verdoso tan fascinante (e inquietante, también hay que decirlo). Con el paso de los días, la orina se iba volviendo más pálida, ya que el azul de metileno se estaba expulsando del organismo (como puede observarse en la imagen de más abajo).

Otro caso clínico reflejado en la literatura científica fue el de una mujer de 76 años ingresada por la ingesta accidental de los herbicidas inorgánicos mefenacet e imazosulfuron. Como la paciente no presentaba infección en orina, ni exceso de bilirrubina, ni su historial clínico reflejaba que se le hubiese administrado recientemente azul de metileno (todas ellas causas probables de miccionar orina verde), todo apuntaba a que ese extraño color era resultado de la intoxicación con los herbicidas.

Fuente: Hadi, Williamson, & Bhowmick (2014).

Y si a estas alturas pensáis que estas orinas son chulísimas, pues esperad a que os cuente el caso de un hombre cuyo pipí era fluorescente. Sí, FLUO-RES-CEN-TE. A ver, no es que se tragase una medusa ni nada por el estilo, sino que se intoxicó con etilenglicol, un principio activo de los anticongelantes y al que se le añade fluoresceína para así, poder detectar posibles fugas en los radiadores.

Salem, Gurung, & Maiti (2017).

Tampoco hace falta llegar al extremo de pegarse un atracón de anticongelante para orinar fluorescente. De hecho, la ingesta de grandes cantidades de riboflavina (vitamina B2) en forma de suplementos vitamínicos, por ejemplo, puede llevar a esto:

Fuente: Wikipedia.
La estructura química de la riboflavina hace que sea naturalmente fluorescente cuando se expone a la radiación ultravioleta. En este caso no hay motivo de alarma: como la riboflavina es una vitamina hidrosoluble, el exceso que nuestro cuerpo no necesite será expulsado por la orina sin más.

Existen muchas más tonalidades que la orina puede adquirir por diversos motivos que detallo a continuación:
  • Rojo o rosa: no será la primera vez ni la última que alguien se preocupe al ver que su orina es rojiza. La causa más habitual es por la presencia de sangre en orina (hematuria), pero también puede ocurrir por algunos tipos de anemia, medicamentos como la rifampicina (un antituberculoso) o por ingesta en demasía de ciertos alimentos como la remolacha, los arándanos o el ruibarbo.
  • Marrón: se conoce comúnmente como orina de color "Coca-Cola" o coñac, pero en idioma de médicos, se denomina coluria. Este color aparece por la destrucción de los hematíes, liberando hemoglobina. Una orina marrón indica infección o problemas hepáticos y/o renales, pero también puede deberse a medicamentos contra la malaria o a un consumo excesivo de ciertos alimentos: ojo con las habas y los frijoles que, aparte de gases, también te pueden dar un buen sustillo.
  • Naranja: el color "Fanta de naranja" (así lo llamo yo, y no es porque me lleve comisión) se produce principalmente por un gran consumo de zanahoria por su contenido en caroteno, un pigmento anaranjado. También puede deberse por afecciones en el hígado, algunos medicamentos quimioterápicos/antiinflamatorios o incluso laxantes.


Espero que este artículo os haya resultado de interés. Personalmente, me lo he pasado pipa (no pun intended) recordando, aprendiendo curiosidades, y leyendo casos tan fascinantes en relación a este líquido.


Sin más que añadir, ¡hasta la próxima!



Y vigilad siempre que vuestra agüita salga amarilla ;)


Fuentes consultadas e información de interés:
  1. Richardson-May J. (2016). Single case of purple urine bag syndrome in an elderly woman with stroke. BMJ case reports, 2016, bcr2016215465. http://dx.doi.org/10.1136/bcr-2016-215465
  2. Chassin-Trubert C, A. (2014). Síndrome de la bolsa de orina púrpura: un fenómeno inusual y muy llamativo. Revista médica de Chile, 142(11), 1482-1484. https://dx.doi.org/10.4067/S0034-98872014001100018
  3. Hadi, H. I., Williamson, J. S., & Bhowmick, A. K. (2014). Green urine in a postoperative patient. BMJ case reports, 2014, bcr2014204986. http://dx.doi.org/10.1136/bcr-2014-204986
  4. Salem S.A., Gurung S., & Maiti A. (2017). Urine fluorescence in antifreeze poisoning. BMJ case reports, 2017, bcr2017221373. http://dx.doi.org/10.1136/bcr-2017-221373
  5. https://cnnespanol.cnn.com/2016/02/17/lo-que-el-color-de-tu-orina-dice-sobre-tu-salud/
  6. https://www.mayoclinic.org/es-es/diseases-conditions/urine-color/symptoms-causes/syc-20367333
  7. https://www.quironsalud.es/blogs/es/salud-hombre/dice-color-orina
  8. https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/003139.htm
  9. https://hubpages.com/education/Urine-Colors-Charts-Medications-Food-Can-Change-Urine-Color

No hay comentarios:

Publicar un comentario